Un blog para pensar sobre los valores en la vida cotidiana.

Amarás al prójimo como a ti mismo. (Mt,12,31)

Para que marche bien el engranaje de nuestra compleja maquinaria, hace falta una caja de herramientas en la que se encuentran los valores. Entre ellos hay grandes conceptos, esenciales en la condición humana: la libertad, la justicia, la fortaleza, la templanza, la prudencia. Ahí están vigentes desde hace milenios y no creo que el ser humano haya pensado nunca en nada mejor.
Pero hay también valores escondidos. Como valor es todo aquello que se valora, y hoy apreciamos muchas actitudes absurdas, puede ser bonito desentelarañar esos valores pequeños que miran hacia la trascendencia y dan sentido a la vida.
Sobre algunos de ellos quiero reflexionar en este blog porque son ellos los que estarán iluminados desde mi interior el día que me quiera. Y tengo que amar al prójimo como a mí mismo.

viernes, 21 de diciembre de 2012

NAVIDAD, FAMILIA, UN NIÑO


 
 
 
Es Navidad y sin embargo nos agobia la idea de que este año compraremos menos. Es Navidad y parece que solo hay crisis.
 
Es Navidad y la solidaridad crece, la familia recobra su sentido, la vida nos premia con otra posibilidad de celebrarla.
 
Es Navidad y solo manteniendo su carácter de tiempo espiritual y familiar podemos otorgarle un significado verdadero.
 
Es Navidad y por eso los padres de hijos pequeños que tengan la fortuna de asociarla con un sentido religioso de la vida, deberán potenciarlo en estos días porque la magia del Belén, de los villancicos y de la Misa del Gallo es una reserva de espiritualidad de la que se bebe, como peces en el río, durante el resto de la vida. Y quienes no tengan un sentimiento religioso, al menos que sepan valorar su carácter de fiesta de la familia y enseñen a los hijos a agradecer el privilegio de vivirla con los abuelos, por eso de y nosotros nos iremos y no volveremos más, que dice también el villancico.
 
Es Navidad y eso significa que nace un Niño. Y porque nace cambia el mundo. Cada Nochebuena en el Portal nos invita a cambiarlo. No se cansa de nacer año tras año. No se cansa de invitarnos.
 
Muy felices días santos de la Navidad. Mis mejores deseos ahora y siempre.